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Definición de gato


El gato doméstico, es un mamífero carnívoro que pertenece a la familia Felidae. Así como el perro, se considera un «animal de compañía», o sea que suele convivir con el ser humano.

Su voz es muy versátil, y esto le permite emitir sonidos muy diferentes para comunicarse. Entre los verbos más comunes asociados a sus vocalizaciones se encuentran los siguientes: maullar, ronronear, aullar, gruñir, bufar y gemir.

Gato

Razas más populares

La gran variedad de razas de gato que encontramos en la actualidad son el resultado del cruzamiento, la selección artificial y las mutaciones genéticas. Todo esto dio lugar a un sinfín de colores, tamaños y características del pelo, entre otros aspectos que el hombre modificó a lo largo de la historia.

Veamos algunas de las más populares a continuación:

◆ gato persa: posee un pelaje abundante de varios colores. Su cara es ancha y plana, y su tamaño va de mediano a grande;

◆ gato azul ruso: su pelaje es corto, de color plateado, y sus ojos son grandes y verdes. Destaca por ser una de las razas más cariñosas;

◆ gato Maine Coon: tiene pómulos prominentes, ojos de gran tamaño, orejas puntiagudas y pelo grueso. Goza de mucha popularidad en Europa y Estados Unidos;

◆ gato siamés: entre sus rasgos más característicos podemos mencionar su manto, que puede ser beige o blanco, en contraste con el resto del cuerpo, que exhibe un color marrón oscuro. Sus ojos son celestes, su pelo es corto y su cabeza tiene forma triangular.

Gato siamés

El gato y el ser humano

Además de su amistad, el ser humano suele buscar en el gato un cazador de pequeños roedores, especialmente de ratones. Pero el gato no sólo es un excelente cazador, sino que posee un éxito reproductivo considerable; por esta razón, se encuentra entre las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, una lista elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

A pesar de ello, en su paso por nuestra historia ha sabido adquirir una importancia sin precedentes, que lo llevó a formar parte de la mitología de diversas culturas, como ser la japonesa, la china y la egipcia, entre otras. En el antiguo Egipto, por ejemplo, a la diosa del amor, la armonía y la protección, llamada Bastet, se la representaba mediante la figura de un gato.